Maduración pre y postnatal: etapas de desarrollo del feto y del recién nacido

Maduración pre y posnatal: etapas de desarrollo del feto y del recién nacido


Comisariada por Giada Bevilacqua, investigadora y bailarina

A través de maduración neurofisiológica y la asimilación de información sensorial (visual, táctil, auditiva, olfativa, gustativa, cinestésica) que se procesa gradualmente, el niño adquiere progresivamente conciencia del patrón corporal de uno, aprende a reconocer los límites y posibilidades de tu cuerpo y hazte responsable de tus propios gestos. Descubramos las etapas de maduración pre y post natal.

> Maduración prenatal durante la gestación

> El desarrollo sensorial del feto

> El nacimiento del niño

> Maduración post natal durante los primeros meses

Desarrollo prenatal

Maduración prenatal durante la gestación

los transformaciones que ocurren después de la fecundación afectan tanto a la madre como al nuevo individuo.

El óvulo fertilizado evoluciona hacia una estructura más compleja pasando por las siguientes etapas:

  • fase esto germinal (zigote, blastomeri, mórula, blastocisti)
  • fase embrionario (tras la implantación del blastocisto en el útero materno)
  • fase fetal (a partir del 3er mes el embrión toma el nombre de feto).

En este proceso que dura unos 280 días, la búsqueda del equilibrio apunta a una desarrollo máximo que sea capaz de garantizar la supervivencia en lo que será el entorno futuro del feto, el entorno extrauterino.

El feto se guía en este viaje por sus funciones vegetativas y sensorio-motoras y por el denso diálogo que se establece entre la madre y el feto en varios niveles.

Se trata interacciones tempranas madre-hijo que se refieren tanto a intercambios biológicos como emocionales. La forma de moverse o no de la madre, su postura, su respiración, el tono de su voz, su estado emocional y tenso, son los elementos de una comunicación que se establece desde el inicio entre la madre y el feto. Hoy en Francia existe una nueva rama de la Neonatología llamada Antropología del feto que estudia la naturaleza de estas interacciones tempranas y cuyo campo de investigación está resultando muy fértil.

El desarrollo sensorial del feto

El desarrollo de los receptores táctiles comienza alrededor de la undécima semana y se extiende por toda la superficie de la piel alrededor de la vigésima semana. Los receptores gustativos están presentes debajo de la lengua a partir de la duodécima semana y su número aumenta progresivamente. Los neurorreceptores de la mucosa olfativa están presentes a partir de la decimoséptima semana.

El sistema de vista, dado que está menos estimulado por las condiciones oscuras de permanencia en el útero, tendrá que esperar al nacimiento para el desarrollo de fotorreceptores.

La maduración del sistema laberíntico que contribuye, junto con los distintos receptores, a mantener el equilibrio, es la causa de los movimientos que realiza el feto de forma precoz (alrededor de los 4 meses). Estos movimientos, a su vez, hacen que el útero materno se contraiga y se estire.

Por tanto, se trata de una comunicación que tiene lugar en muchos niveles; el feto responde, se adapta y entra en relación con los estímulos que provienen del cuerpo de la madre.

Los factores que pueden perturbar la calidad de esta relación pueden ser genético-fisiológicos, factores externos como el abuso de drogas, alcohol, tabaco; o factores psicológicos como un estado depresivo o postraumático de la madre.

El nacimiento del niño

Con la nacimiento el recién nacido es catapultado a un entorno aéreo dominado por la fuerza de la gravedad que impacta en su cuerpo aún sin estar preparado para afrontarlo. El dolor provocado por la primera bocanada de aire que entra en los pulmones, el dolor en los ojos provocado por la luz, el del ruido y el frío en la piel que ya no está protegida por el líquido amniótico, se suma a la hasta ahora desconocida sensación de hambre y sed.

Así, el recién nacido comienza a conocer el sensaciones corporales relacionadas con la aparición de sus necesidades, y las relativas a su cumplimiento cuando se satisfagan. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de observar a un recién nacido luchando contra el hambre se habrá dado cuenta de lo urgente y de ninguna manera postergable que es la solicitud para satisfacer la necesidad que ha surgido.

Y, de hecho, citando a Winnicott, una madre suficientemente buena conoce este mecanismo de forma intuitiva y empática, y así logra sintonizarse con las necesidades del recién nacido, incluso anticipándose a sus peticiones.

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Niños en crecimiento

Maduración post natal durante los primeros meses

Las descargas motoras que se pueden observar en un recién nacido de pocos días, y que persisten hasta los primeros tres meses aproximadamente, son el resultado del proceso de mielinización (maduración de la vaina que envuelve los nervios) aún no completada, cuya maduración permitirá posteriormente la modulación del tono muscular en movimiento.

Las interacciones madre-hijo pueden representar experiencias inmediatamente percibidas como agradables o desagradables (como en el caso en el que el adulto tarda demasiado entre la aparición de una necesidad y su satisfacción). Posteriormente la adquisición de la capacidad de esperar al bebé le permitirá aplazar la necesidad, pero sólo si el niño se ha tranquilizado lo suficiente con la experiencia pasada y si siempre ha encontrado una forma de escuchar sus peticiones.

En resumen, los primeros 8 meses ven al recién nacido comprometido construir una relación de confianza mutua con adultos que lo cuidan.

Los reflejos arcaicos (reflejo de Galant, reflejo de agarre, reflejo de Moro) presentes al nacer irán desapareciendo gradualmente alrededor del sexto mes para dar paso al aprendizaje motor.

Cuando más tarde el reflejo de agarrar o agarrar ceda el paso a la capacidad de tomar, el niño, si el entorno circundante lo tranquiliza, se lanzará a descubrir el mundo exterior. Progresivamente transferirá a los objetos todos los descubrimientos inicialmente hechos sobre su propio cuerpo (yo) y sobre el cuerpo de la madre (aparte de mí).

La posibilidad de asumir nuevas posturas le permitirá nuevas conquistas territoriales y nuevas posibilidades de relacionarse con el mundo exterior.

Los primeros contactos con otros niños, y en general las formas de socialización primaria y secundaria, serán una oportunidad para experimentar con nuevos esquemas relacionales para estratificar un conocimiento, o para reformular y actualizar un nuevo esquema relacional.

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