Melanie Klein

Melanie Klein


MELANIE KLEIN, LA PSICANALISTA DEL NIÑO

Melanie Klein es una de las figuras femeninas más importantes de la escuela psicoanalítica. Su contrato es múltiple: aplicó y profundizó los dictados psicoanalíticos a la luz del desarrollo del niño.

Melanie Klein (Viena 1882 – Londra 1960)

Melanie Klein nació en Viena el 30 de marzo de 1882 de una pareja de judíos ortodoxos no practicantes. La familia de origen le ofrece muchos estímulos, su padre es médico y sus hermanos y su madre la empujan a amar las artes y luego a matricularse en medicina. Este primer acercamiento al mundo científico no da frutos; se retira de la facultad al poco tiempo y se casa con Arthur Klein con quien tendrá 3 hijos. Por amor a su marido se trasladó a Budapest donde inició su análisis con Ferenczi y en poco tiempo se apasionó por el trabajo freudiano. En 1918 ingresó en la sociedad psicoanalítica húngara y, por sugerencia del propio Ferenczi, aplicó la teoría psicoanalítica del desarrollo infantil. Regresó a Berlín y luego a Londres hasta su muerte en 1960. Sigue siendo una de las más grandes psicoanalistas del siglo XX y llegó a desarrollar un modelo de mente diferente al desarrollado por Freud que, sin embargo, fue confirmado por varias investigaciones posteriores.


Melanie Klein: relaciones de objeto

La principal contribución de Klein es su comprensión de la importancia de relaciones de objeto. Los objetos son entidades que en la mente son concretas con las que se entra en contacto desde temprana edad. Ahí madre es uno de los objetos fundamentales con los que entablar una relación y los fenómenos (típicamente kleinianos) que se generan en esta relación, como la escisión y la proyección, están en la base de la construcción de las primeras formaciones psíquicas. A partir de la observación de estas relaciones, Klein anticipa el desarrollo del Superego ya en el primer año de vida, mientras que para Freud se desarrollará años después. El inconsciente es, por tanto, un reservorio de objetos que inicialmente actúan como intermediarios con el exterior aunque estén impregnados de las fantasías e impulsos que lo habitan.

La mejor forma de comprender el desarrollo y estudiar el mundo interior del niño es la juego, actividad que según Klein permite reproducir simbólicamente fantasías y deseos con total tranquilidad. En particular, el juego permitiría expresar los sentimientos de culpa y expulsar a las figuras internalizadas del padre y la madre que lo juzgan severamente. Esta expulsión sería la fuente del agrado de la experiencia de juego.


Melanie Klein: La ópera

El desarrollo de un niño (1923)

Análisis de un niño (1926)

Los principios psicológicos del análisis infantil (1926)

La personificación del juego infantil (1929)

La psicoterapia de las psicosis (1930)

Contribución a la teoría de‘inhibición intelectual (1931)

El desarrollo temprano de la conciencia moral del niño (1933)

Crimen (1934)

El duelo y su conexión con los estados maníaco-depresivos (1940)

El complejo de Edipo a la luz de la angustia primitiva (1945)

– Sobre el desarrollo de la actividad psíquica (1958)