Piel, remedios naturales homeopáticos

Piel, remedios naturales homeopáticos


A cura del Dr. Francesco Candeloro

Este tema ya ha sido tratado parcialmente en otras páginas de esta sección del portal, al que nos remitimos, por tanto, para una consulta más detallada (acné y homeopatía, dermatitis y homeopatía, eczema y homeopatía). En esta hoja, sin embargo, queremos abordar la cuestión de piel entendida como un órgano inmunitario, o eliminador, vicariante, que manifiesta externamente todo aquello que el organismo -por las causas más dispares- es incapaz de eliminar por las vías tradicionales (principalmente: hígado, intestino, riñón y sudor).

Piel y homeopatía

Predisposición de biotipos a enfermedades cutáneas

Debe recordarse que la homeopatía diferencia aproximadamente a los individuos en tres tipos diferentes, en función de su apariencia externa y, sobre todo, de las relaciones entre la estructura esquelética, la grasa y el aparato muscular.

Luego se describen tres biotipos diferentes que son los Sulfúrico, que corresponde a la constitución anatómica más equilibrada, la Carbónico, en el que hay un desarrollo excesivo de tejido óseo sobre músculo, y una tendencia a la sobreacumulación y la obesidad, finalmente el Fosfórico, en el que hay un adelgazamiento tanto del tejido óseo como muscular, y una cierta fragilidad no solo física, sino también emocional.

Entre estos biotipos hay otros que comparten aspectos de una u otra de las constituciones, representando así biotipo intermedio cuales son los brevilineo stenico, en el que aspectos de la constitución sulfúrica y carbónica están presentes al mismo tiempo, y la muriatico que se acerca al fosfórico, pero también mantiene una mayor solidez de los tejidos y armonía de proporciones, típica del sulfúrico.

Estas diferencias anatómicas y metabólicas son esencialmente hereditarias, y están determinadas a partir del proceso de desarrollo embrionario, durante el cual la prevalencia de una de las tres hojas germinativas de los diferentes tejidos determina precisamente las diferencias morfológicas descritas, y por tanto también la diferente predisposición a enfermedades y trastornos.

La constitución sulfúrica, si bien es el más deseable, desde el nacimiento también es el más fácilmente afectado por procesos patológicos de carácter exento, que tienen su localización más frecuente en la piel: eccemas, dermatitis, crisis de urticaria, propias de ese sujeto definido como atópico desde los primeros meses de vida, son la regla en estos individuos, y Hahnemann, el padre de la homeopatía, había definido esta tendencia a manifestaciones cutáneas con el término psora que, traducido, significa sarna.

Puedes ahondar en todas las dolencias y remedios para una piel sana

Significado de las enfermedades de la piel y los remedios homeopáticos.

Desde el nacimiento heredamos una alteración funcional de nuestros procesos vidales, que puede agravarse precisamente como consecuencia de intervenciones terapéuticas inadecuadas, que, en lugar de tratar en profundidad, suprimen, o intentan hacerlo, las manifestaciones cutáneas, acabando solo por profundizar las dolencias, o promover recaídas.

El médico homeópata, en cambio, en estos casos, sigue un enfoque terapéutico diferente, que no quiere hacer nada más. mejorar, en la medida de lo posible, el equilibrio funcional de todo el organismo, haciendo cada vez menos evidentes estas manifestaciones gracias a un fortalecimiento generalizado de los procesos de defensa y reparación que, precisamente en la niñez y adolescencia, se encuentra aún en fase de formación y desarrollo.

Sin embargo, en estos individuos, que muchas veces tienden a imponer sus instintos vidales -por mayor convicción por sus propios medios que los pertenecientes a otras constituciones- no es tan infrecuente, en la edad adulta, el regreso de las manifestaciones cutáneas, cuando, como hemos dicho en Al principio, los órganos excretores normales se encuentran en una fase de sobreacumulación funcional.

Por tanto, el mensaje de esta carta quiere ser el de nunca intente suprimir las manifestaciones, a veces incluso desagradables, de la piel, a través de intervenciones sólo locales, que no hacen más que favorecer recaídas o estudios en profundidad, pero consideran estas manifestaciones, en una edad temprana, una expresión del terreno constitucional del individuo, que si algo debe ser corregido, y no agravado, por intervenciones terapéuticas inapropiadas, y a una edad adulto y avanzado un medio de desintoxicación fisiológica que, si se reprime brutalmente, puede exponer el cuerpo a un deterioro grave.

La piel, en otras palabras, es un espejo de si todo el organismo está funcionando correctamente o no., y sus manifestaciones deben corregirse tanto como sea posible mediante cuidados profundos, como el tratamiento homeopático, en lugar de simplemente atenuarse con tratamientos locales, incluso agresivos.

En la infancia y la adolescencia, los remedios útiles para este propósito serán Azufre, Hepar azufre y yodato de azufre, mientras que en la fase de auto-intoxicación o hetero-intoxicación, propia de edades más avanzadas, la acción llevada a cabo por remedios como Pulsatilla, Natrum Muriaticum y Nux vomica, pero también Ignatia, cuando sucesos traumáticos, más o menos recurrentes, en el ámbito emocional también han envenenado el organismo.

Homeopatía y fitoterapia para enfermedades dermatológicas

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