Prostatitis, remedios naturales homeopáticos

Prostatitis, remedios naturales homeopáticos


A cura del Dr. Francesco Candeloro

Prostatitis es una inflamación de la próstata que puede resultar de infecciones bacterianas, disfunción intestinal, dieta irregular, estrés, sedentarismo y hemorroides. Descubramos los remedios homeopáticos para curarlo.

Prostatitis

Causas y síntomas de la prostatitis.

La próstata es una glándula con forma de castaño que se encuentra debajo de la vejiga en el hombre. Produce un líquido que tiene propiedades antibacterianas y aumenta el grado de motilidad, además de la resistencia, por tanto, de los espermatozoides.

La afección más común que afecta a la próstata y que afecta a todos los hombres, en diversos grados por supuesto, es el aumento progresivo de su tamaño, conocido como hipertrofia prostática.

Sin embargo, el suyo no es infrecuente infección / inflamación, que produce una imagen de prostatitis bastante molesta y a menudo persistente, de la que reconocemos:

  • congestión simple, mayormente desapercibida;
  • infección bacteriana aguda;
  • Infección crónica de origen bacteriano y abacteriano.

La próstata, en su porción periférica o del manto, también puede sufrir enfermedades neoplásicas, muy común – y por lo tanto completamente inofensivo – en los hallazgos de autopsias de hombres particularmente longevos, pero en algunos casos también agresivos y metastatizantes.

La prostatitis aguda de origen bacteriano suele ser causada por microorganismos que normalmente habitan en el intestino, y que puede llegar a la próstata ascendiendo por la uretra. La infección aguda se manifiesta con malestar general, escalofríos e hipertermia, y se acompaña de síntomas urinarios que incluyen dificultad o sensación de ardor al orinar, urgencia de orinar y una sensación típica de pesadez en la zona pélvica y / o perianal. Algunas formas particularmente agresivas también hacen que aparezca sangre en la orina.

Tratamiento médico tradicional consiste en la administración temprana de antibioticos, en ocasiones precedido de la realización de un urocultivo, esto para prevenir posibles complicaciones que consisten en la afectación, por la infección, de estructuras vecinas como los testículos (orquitis) y el epidídimo (epididimitis).

El tratamiento antibiótico en estos casos debe continuar más allá de los plazos habituales, ya que la próstata está mal vascularizada y esto no permite que los fármacos alcancen una concentración adecuada en el lugar de la infección. La falta de erradicación completa de los gérmenes responsables de la infección puede provocar la aparición de prostatitis crónica, que se manifiesta con dolor local intermitente, sensación de ardor ocasional al orinar, o incluso pesadez en la zona pélvica o perianal. De esta forma, la terapia con antibióticos, a menudo en ciclos, puede durar varios meses y no siempre se asocia con una remisión completa de los síntomas.

La posible complicación a largo plazo de estas formas, que por ello debe ser tratada y resuelta, es la aparición de falta de erección o infertilidad. Sin embargo, también existen formas de prostatitis crónica abacteriana, es decir, no sostenida por microorganismos detectables, que a menudo se encuentran en personas que comprometen la parte pélvica con tensión o cargas excesivas también de tipo deportivo. Estas formas, en la práctica tradicional, son aún más difíciles de tratar, porque no es posible identificar bacterias u otros agentes responsables de los trastornos.

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Remedios homeopáticos para la prostatitis

La prostatitis, así como otros trastornos ya tratados en este espacio, se presta a una tratamiento diferente dependiendo de si los trastornos surgen de forma aguda o tienden a volverse crónicos con el tiempo.

En cualquier caso, conviene recordar que, en la elección del remedio, en términos agudos, la homeopatía sólo tiene en cuenta marginalmente el posible germen responsable de la enfermedad, pues considera como la primera causa de aparición de las enfermedades, aunque sean provocadas por bacterias o virus, la ruptura de un sutil equilibrio de todo el organismo, causado por las situaciones más dispares (libaciones excesivas, esfuerzos inusuales en la región pélvica, sobremenaza emocional o física, acoso, ira reprimida, exposición a fuentes de escalofrío, etc.).

La elección del remedio sobre la base de cada una de estas diferentes razones siempre provoca una notable mejoría de los síntomas, incluso en ausencia de terapia directa sobre un microorganismo específico, incluso si se identifica adecuadamente.

Sin embargo, en ausencia de una razón obvia, la mejor guía para la administración del remedio la darán los síntomas locales de ardor al orinar (Mosca) micción frecuente pero reducida (Mercurio), una sensación de pesadez local (Sepia), ardor de estómago que cesa al comienzo de la micción (Staphysagrya).

En las formas crónicas entonces, precisamente por el discurso recién pronunciado, y la observación general del paciente, la homeopatía podrá provocar la remisión de síntomas donde fallan las terapias tradicionales, ya que siempre está dirigida a tratamiento de factores personales – emocionales y de carácter – pero también adyacentes a la glándula (congestión de la circulación hepática e intestinal, alteraciones de la postura y estática vertebral) que a menudo son los verdaderos responsables de estos cuadros.

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