Psicoanálisis

Psicoanálisis


Psicoanálisis: en teoría

La psicoanálisis – fundada por el médico vienés Sigmund Freud (el neologismo psicoanálisis es de 1896) – es el estudio y tratamiento terapéutico de los trastornos psicológicos en el marco de una teoría dinámica de la psique cuyo concepto central es el del inconsciente.

El rasgo que distingue al analista de todos los psicoterapeutas es este: para el psicoanalisti lo esencial por descubrir sobre un paciente se encuentra en el inconsciente.

Como teoría general de la psique, el psicoanálisis (o psicoanálisis) se basa en algunas nociones fundamentales, que incluyen: inconsciente, represión, conflicto e impulso. Se considera que los fenómenos psíquicos son el resultado de una conflicto de fuerzas en conflicto: el conflicto neurótico presupone la eliminación, que consiste en expulsar de la conciencia las experiencias dolorosas o vergonzosas estableciendo el inconsciente como un campo separado. Freud distingue entre Es (el inconsciente, sede de las pulsiones, dominado por el principio del placer), yo (dominado por el principio de realidad, en la base del pensamiento lógico-racional) e Superego (sede de instancias morales, que establece ideales y actúa como censor). El método freudiano se basa en la búsqueda de aquellos contenidos psicológicos que no están explícitamente presentes en la conciencia y, por tanto, no se manifiestan claramente en la memoria del paciente, pero que, permaneciendo en una etapa inconsciente, interfieren en la personalidad y la conducta, manifestándose en forma de ansiedades, sueños, lapso. De hecho, muy a menudo las experiencias reprimidas se representan en impulsos de un signo contrario a la ética explícitamente declarada por los sujetos.

Psicoanálisis: en la práctica

La terapia analítica consiste en la regla de Asociación libre con el que el analista pide al paciente que se deje llevar por el fluir de las ideas que le vienen a la mente, las asociaciones libres precisamente; y que el analista preste atención no centrada en los detalles (“atención flotante”). A través de este trabajo, el terapeuta -que, por lo general, no interviene mucho- intenta traer a la luz de la conciencia los valores reales y las motivaciones profundas que inconscientemente determinan las acciones del paciente.

Las experiencias traumáticas que están en el origen del sufrimiento psíquico reviven en la relación paciente-analista: este es el mecanismo de transferir (“Traducción”), es decir, la necesidad del paciente de proyectar en el analista sus sentimientos de amor y odio hacia otras personas que en su mayoría representan una repetición de prototipos infantiles. Gracias a la transferencia, el terapeuta es capaz de comprender la estructura de la neurosis del paciente, y este último, a través de la ayuda de la interpretación terapéutica, es capaz de tomar conciencia de sus propios impulsos y mecanismos de defensa censurados, logrando finalmente organizar una nueva identidad que equivale a superar la neurosis. Esencial en la terapia psicoanalítica es la búsqueda de una actitud de neutralidad y de desprendimiento clínico del analista hacia el paciente.

El psicoanálisis es una experiencia terapéutica que también puede durar muchos años. Suele caracterizarse por una alta frecuencia de sesiones, en promedio tres por semana. La sesión suele durar entre 45 y 50 minutos.

Psicoanálisis: para quién y para qué problemas

El psicoanálisis interviene de forma eficaz y electiva en las diversas formas de neurosis (histeria de conversión, ansiedad y neurosis obsesiva) y con las correspondientes alteraciones del carácter.

Sin embargo, el psicoanálisis no se dirige sólo a los “enfermos” oa ciertas formas de angustia psíquica, porque es ante todo un poderoso medio de investigación. Por ello, puede resultar muy útil o indispensable como herramienta también para la formación de personas dedicadas a profesiones sociales o que tienen que cuidar de otros (profesores, profesores, psicólogos, estudiantes de medicina, trabajadores sociales, etc.).

El “paciente ideal del psicoanálisis” no cree que sea suficiente “tomar conciencia” de un problema para sacar lo mejor de los mecanismos inconscientes que lo generaron, dijo. fuerte voluntad y capacidad para trabajar en uno mismo y no tiene especial prisa por conseguir resultados terapéuticos (el propio Freud aconsejó recurrir en primera instancia a otros tratamientos más breves y sencillos).

Psicoanálisis: certificación y deontología

El de “psicoanalista“Actualmente es una profesión no regulada en Italia. De hecho, el Estado no define los criterios mínimos para ejercerla y nunca ha establecido un registro profesional específico, aunque suele asociarse a la figura del psicoterapeuta, una dirección en la que los colegios profesionales vienen moviéndose con fuerza desde hace años, precisamente para la mayor protección, deontológica y profesional, de los pacientes.

El ejercicio de todo tipo de actividad psicoterapéutica – como se indica en el punto 3 de la ley Organización de la profesión de psicólogo – esté sujeto a una formación profesional específica, que se adquirirá tras la obtención de la licenciatura en psicología o en medicina y cirugía, a través de cursos de especialización de al menos cuatro años que proporcionen una adecuada formación y formación en psicoterapia en escuelas o institutos universitarios de especialización reconocidos por el MIUR.

  • Ley que rige la profesión de psicólogo

No obstante lo dispuesto en la citada norma, el médico especialista en psiquiatría o en neuropsiquiatría está autorizado para ejercer la psicoterapia incluso sin haber asistido a la escuela de especialización en psicoterapia.

Además, las asociaciones profesionales individuales se han equipado desde hace mucho tiempo con un código ético específico.

Psicoanálisis: organizaciones italianas e internacionales

  • Sociedad Psicoanalítica Italiana (SPI)
  • Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) – español
  • Federación Europea de Psicoanálisis (FEP) – francese

El recurso extra – “¿Qué tipo de persona era Freud?”, Artículo de Paul Roazen