Trastornos somatomorfos

Trastornos somatomorfos

Los trastornos somatomorfos (o psicosomáticos) son problemas físicos en los que el estado de malestar lo siente realmente el paciente, pero la enfermedad se desencadena por factores psicológicos.


Trastornos somatomorfos

Supervisión por el Dr. Alessio Fagioli, psicoterapeuta

Trastornos somatomorfos: definición

Los trastornos somatomorfos o psicosomáticos son problemas físicos cuyo el origen es en gran parte psicológico. Es decir, no existen factores somáticos (como daño orgánico) que justifiquen el estado de malestar del paciente. Si bien presenta síntomas orgánicos y fisiológicos, la enfermedad se desencadena por factores psicológicos. El paciente siente un fuerte malestar que lo empuja a una búsqueda frenética de consultas y exámenes continuos, que sin embargo solo pueden determinar la ausencia de causas médicas, alimentando su ansiedad y su sensación de frustración.

Trastornos somatomorfos: variantes

De acuerdo a DSM IV (cuarta y última edición de Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, vademécum utilizado por médicos, psiquiatras y psicólogos de todo el mundo) los trastornos somatomorfos se dividen en seis categorías: desorden de conversión; trastorno de somatización; trastorno somatomorfo indiferenciado; trastorno de dolor; hipocondría; y trastorno dismórfico corporal.

Desorden de conversión
– El nombre “trastorno de conversión” engloba una amplia gama de síntomas que afectan el funcionamiento motor voluntario o sensorial: desde la coordinación o el equilibrio deficientes hasta la pérdida de la voz, desde las alucinaciones hasta los ataques pseudoepilépticos. Son muy comunes en personas que han sufrido traumas o experiencias estresantes. El trastorno que presenta el sujeto representa de hecho la “conversión” en términos somáticos de un conflicto psicológico interno, proceso que sirve para reducir la ansiedad y mantener a raya este conflicto.

Trastorno de somatización – La persona afectada por el trastorno de somatización tiene una larga historia clínica compuesta por múltiples quejas que le empujan a contactar continuamente (y por tanto en exceso) a varios especialistas, a veces incluso de forma simultánea. Percibe y describe sus síntomas de forma vaga y teatral, y entra en conflicto con los médicos cuando señalan la ausencia de causas orgánicas objetivas. Los síntomas pueden afectar a cualquier parte del cuerpo y tienden a variar de una cultura a otra: por ejemplo, en Asia y África, la sensación de tener hormigas debajo de la piel o la impresión de que arden las manos y los pies son comunes. Para calificar como un trastorno de somatización, las quejas físicas deben comenzar antes de los 30 años, manifestarse durante al menos algunos años y no pueden explicarse completamente por ninguna afección médica general conocida o los efectos directos de una sustancia.

Trastorno de somatización indiferenciado – Se distingue del trastorno de somatización por la menor cantidad de molestias físicas, la menor intensidad de los síntomas y su menor duración.

Trastorno de dolor
– Es un dolor que afecta a una o más zonas del cuerpo (especialmente espalda, cabeza, abdomen y cuello), lo suficientemente severo como para requerir atención médica. Puede ser agudo o crónico si persiste durante más de seis meses. La mayoría de las mujeres la padecen. El dolor puede usarse para ganar amor y atención o para expiar la culpa.

Ipocondria – La hipocondría es la creencia obsesiva e irracional de que tiene una enfermedad grave, que se mantiene incluso después de recibir la tranquilidad médica. Surge de la distorsión de las sensaciones normales que provienen del cuerpo, las cuales se interpretan como síntomas de una patología específica. Puede desencadenarse por enfermedades orgánicas pero el componente psicosomático juega un papel fundamental.

Desórden dismórfico del cuerpo – La característica central de este trastorno es la preocupación exagerada por un aspecto del cuerpo o un defecto físico, real o imaginario. Quienes la padecen dedican una parte considerable de su tiempo a reflejarse o, por el contrario, evidan enfrentarse a su imagen escondiendo o cubriendo todos los espejos de su hogar.

Trastornos somatomorfos: síntomas

Los síntomas físicos están relacionados con el dolor o el malestar en una o más áreas del cuerpo, que la persona interpreta de manera incorrecta, obstinadamente, para buscar una causa orgánica. Apenas admite el carácter psicológico de su enfermedad, pero exige tratamiento físico por un trastorno que no es físico. Manifestar unaprensión excesiva por el cuerpo y la salud de uno: la perturbación que se queja se convierte en un objeto central de la imagen de sí mismo y un tema de conversación continuo (si no el único). A menudo se trata de desinterés por cualquier interés y actividad social.

Trastornos somatomorfos: en el teatro y el cine

El hipocondríaco más famoso de la historia del teatro es sin duda Argante, el mal imaginario protagonista de la comedia escrita por Molière en 1673 y considerada por muchos como su obra maestra absoluta. Es una escena de la versión teatral de los años sesenta con Peppino De Filippo y dirigida por Romolo Siena. Famosa es también la interpretación de Alberto Sordi en la película El paciente imaginario (1979), de Tonino Cervi.